Gracias por matarme


Gracias
por perderme.
Gracias por dejarme abatido,
de rodillas delante del pelotón de fusilamiento,
que hay ejecuciones que sientan bien.

Gracias por vestirte de Judas,
por besos en la mejilla con carmín rojo despedida,
que hay besos que matan.

Gracias por prometerme tu vida,
y tardar lo que tarda un reloj de arena en soltar su primer grano en dejarme varado en una playa,
Que hay segundos que se hacen siglos.

Gracias porque gracias eso,
He encontrado un tio delante en el espejo,
Parece un buen tío, tal vez le dos besos sin carmín
y todos los segundos que me prometiste y no diste.

Gracias por matarme...
Porque hay muertes que dan vida.

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